Esta mañana cogí una coctelera y metí en ella dos temas peliagudos y escabrosos. Inconsciente de mí lo agité, sabiendo el peligro que corro de que me explote entre las manos. Pero aún así, yo soy muy valiente y he decidido exponerlo aquí para ti, para que opines.
Los ingredientes del coctel son dos 'vicios' femeninos:
1.- Las compras: ahora con las rebajas de enero (que se alargarán hasta las de agosto), es un tema muy en boga. ¿Qué narices os aporta a las mujeres horas de tiendas probándoos ropa que acabáis por criticar porque no os vale, no os sienta como a la de la revista o es más cara de lo que pensabais? ¿Qué tiene estar buscando entre perchas, esquivando a la gente, peleándote por ese suéter que otra quiere y es el último? ¿Qué necesidad hay de estar horas probándote ropa para luego llevarte una prenda que tienes que pagar en una caja con una cola enorme o directamente no llevarte nada? Y por último, ¿por qué os divierte ir acompañadas de una amiga o un amigo/novio/o lo que sea que tiene que estar esperando de pie, con los pies empezados, a que os decidáis? ¿Dónde está la gracia, el relax?
2.- El maquillaje: Una fiesta, una cita, una salida especial, conlleva de treinta minutos a una hora de preparación (dependiendo de la importancia del evento, incluso más) sin incluir la elección del vestido o traje, que puede durar hasta días. En esta preparación entra un tuning completo: peinarse, vestirse y, cómo no, maquillarse. La meta o finalidad es estar más guapas, o algo así. He visto a mujeres maquilladas con todos los tipos posibles: titanlux o modelo 'me pinto como una puerta', los 'faraones egipcios' o las que deciden que los ojos se pueden alargar con una raya hasta el infinito, las más discretas que se pintan poco y nada mal, o las que en un intento por resaltar sus facciones han conseguido que parezca que las han pegado una paliza. No lo entiendo. Después pasáis el día o la noche pendientes del maquillaje: si lloráis, se os corre; el pintalabios que se borra; por la mañana o por la noche, desmaquillarse. Y la peor de las frases: '¿no te diste cuenta que me maquillé un poco?' ¿Un poco? ¡Si te miré con gafas 3D porque creía que te habías pintado un relieve! (Esto daría para remontarse de nuevo al tema sobre el culto desmesurado a la belleza física del que hablamos en entradas anteriores).
Creo que el fallo está en que las mujeres piensan que al natural pierden mucho. Ojo, las hay que sí, pero otras deberían presumir de cara sin maquillar, sobre todo en fiestas y cotarros. No sé, las mujeres realmente guapas son aquellas que anteponen la comodidad y naturalidad en situaciones importantes al qué dirán si no me pinto los morros. Suerte que nosotros somos más prácticos.
Dumuzi en peligro de extinción.
1.- Las compras. Después de una puñetera semana trabajando, cuidando a los niños y haciendo la comida (ojo, que no quiero generalizar y decir que la situación siempre sea así) pues a nosotras las mujeres, a pesar de que nos cause a veces un enorme estrés, pues vamos de compras. Es horrible y patético que alguien se pelee por un suéter estúpido que se puede comprar en cualquier momento sin necesidad de bronca. El problema es...¿realmente lo pasamos tan mal? o, ¿es que nos gusta pelearnos para derramar por cada poro de nuestra piel miles de litros de adrenalina? Probablemente sea la segunda opción. Además, la mayoría ( no todas) de las mujeres en el momento que escuchamos "ganga", "oferta" ya pensamos que es lo mejor del mundo y corremos a por ello. Según a los hombres les encanta alardear de un buen coche, algún aparato electrónico tipo un buen equipo enfrente de los colegas, a las mujeres les pasa lo mismo, pero con un vicio a veces (no siempre) más barato incluso que el de los hombres.
Esa combinación de rabia-estres-envidia- frente a la de sensación de "logro"-victoria- es la que nos encanta. En mi personal opinión, rara vez encuentro algo que me gusta, así que rara vez vengo cargada de una tarde de "compras"; yo suelo ir a una tarde de "miras". Soy indecisa y me gusta comprarme algo que realmente me encante y que me quede bien siempre no solo para una vez. En cuanto a las rebajas, pues.. no puedo mentir, voy por lo que voy: por si existe esa prenda estrella rebajada que toda tía está deseando encontrar, y luego enfadarse consigo misma y decirse: ¿por una camisa voy a hacer semejante cola? La mira una vez más y dice: sí, porque si la dejo ya mañana no estará ahí. Así somos, así de caprichosas y dispuesta a conseguir lo que queremos, aunque sea una camisa cutre con un gran cartel de REBAJA!
Y para dejar el tema compras zanjado, haré una última observación. Para mi, no es necesario tener que llevar a alguien de "aguanta-bolsas"; a veces voy sola, y otras me arrastran a mí; el caso es que rara vez impongo yo el "ACOMPAÑAME", sino que de paso voy y miro algo, y si mola, lo compro.
2º.- El Maquillaje: a decir verdad, te lo has currado, y tienes casi toda la razón. Pero (siempre hay un pero, tú sabes) no siempre lo vemos así. Hay momentos en nuestras vidas, a veces días, y si ya es muy grave, semanas y meses en los que nuestra moral por mucho que te digan "bonita, guapa, buenorra" no te ayuda y es ahí cuando entra en acción el make-up. Te miras en el espejo y por mucho lado que te mires, de un perfil, del otro, te ves horrible.
A veces suena tan triste decir que por unos "polvos" (de la cara, para los mal pensados) te harán sentirte mejor, porque te ves "mejor" por fuera. Siempre estará la típica Amy que se pinta hasta el infinito y más allá; las que se maquillan en un evento importante o por eso que comenté antes, y esas que es tan natural como lavarse la cara nada más despertarte.
Yo aunque parezca mentira, estoy en contra del maquillaje, y sólo lo uso para casos puntuales; me parece patético tener que depender de algo más, bastante hago que no salgo desnuda a la calle, y tengo el detalle de vestirme.
Inanna en estado puro.